Dormir mal no solo provoca cansancio: también podría acelerar el envejecimiento del cuerpo. Un estudio publicado en la revista científica Nature reveló que descansar menos —o incluso más— de lo recomendado se relaciona con un mayor riesgo de enfermedades y deterioro físico con el paso del tiempo. La investigación analizó distintos patrones de sueño y encontró que el rango más saludable se ubica entre 6 y 9 horas diarias.
Especialistas explican que el sueño influye prácticamente en todos los órganos del cuerpo. Durante el descanso, el organismo regula funciones esenciales relacionadas con la memoria, el metabolismo, las hormonas y el sistema cardiovascular. Cuando una persona duerme de forma insuficiente o desordenada, aumentan las probabilidades de desarrollar obesidad, diabetes, hipertensión, depresión y enfermedades del corazón.
Los expertos también advierten que no solo importa la cantidad de horas, sino la calidad del sueño y la constancia de los horarios. En un contexto donde cada vez más personas sacrifican descanso por trabajo, redes sociales o estrés, la ciencia insiste en que dormir bien dejó de ser un lujo: es una necesidad fundamental para la salud y la longevidad.
