Trabajar más de 55 horas a la semana, combinado con hábitos alimenticios deficientes, puede tener consecuencias graves en la salud. Expertos advierten que este estilo de vida incrementa el riesgo de desarrollar enfermedades como obesidad, diabetes y problemas cardiovasculares.
El problema no solo radica en decisiones personales, sino también en las condiciones laborales. Jornadas extensas reducen el tiempo disponible para descansar, hacer ejercicio o mantener una alimentación equilibrada, lo que impacta directamente en el bienestar físico y mental.
Especialistas coinciden en que mejorar la salud requiere cambios tanto individuales como estructurales. No basta con modificar hábitos, también es necesario replantear la forma en que se organizan los tiempos de trabajo.
