El uso del efectivo en México podría comenzar a quedar atrás en sectores clave. La presidenta Claudia Sheinbaum anunció que, antes de que termine el año, los pagos en casetas de cobro y gasolineras deberán realizarse mediante medios digitales, como parte de una estrategia para modernizar la economía del país.

La medida busca agilizar transacciones, reducir tiempos de espera y, al mismo tiempo, disminuir riesgos de seguridad asociados al manejo de efectivo. Además, se alinea con una tendencia global hacia sistemas de pago más eficientes y rastreables, lo que también podría fortalecer la transparencia en operaciones cotidianas.

Sin embargo, el cambio plantea retos importantes, especialmente en zonas donde el acceso a tecnología o servicios financieros aún es limitado. La transición hacia lo digital no solo implica infraestructura, sino también inclusión financiera. El debate queda abierto: ¿está listo el país para dejar el efectivo atrás?