Cuatro astronautas pasaron nueve días en el espacio y durante la misión se detectaron cambios en algunos biomarcadores relacionados con el envejecimiento. Al séptimo día, ciertos indicadores de sus relojes biológicos mostraban una diferencia equivalente a 1.91 años, aunque esto no significa que los astronautas realmente hubieran envejecido casi dos años en apenas una semana.

Los investigadores explicaron que estos resultados reflejan modificaciones temporales en distintos procesos del organismo provocadas por las condiciones del espacio. Algunos de estos cambios comenzaron a revertirse después del regreso de los astronautas a la Tierra, lo que apunta a que el cuerpo puede recuperar parte de las alteraciones experimentadas durante una misión espacial.

El hallazgo podría ayudar a los científicos a comprender mejor los mecanismos relacionados con el envejecimiento humano. El objetivo es estudiar cómo responde el organismo ante condiciones extremas y determinar si estos cambios pueden aportar información útil para futuras investigaciones sobre el envejecimiento.