Las importaciones de autos provenientes de China registraron una caída superior al 45 por ciento en enero, luego de que México implementara nuevos aranceles para regular la entrada de estos productos al país. La medida tuvo un impacto inmediato en el mercado automotriz.
Con este cambio, México dejó de ser el principal destino de vehículos chinos, modificando su posición dentro del comercio global. Las autoridades buscan equilibrar la competencia y fortalecer la industria nacional mediante estas políticas.
Sin embargo, la decisión también ha generado tensiones comerciales. China ha advertido posibles represalias que podrían afectar exportaciones por miles de millones de dólares, mientras empresas reportan mayores costos, procesos más estrictos y retrasos logísticos en sus operaciones.
