El consumo de suplementos alimenticios requiere precaución, ya que en Estados Unidos alrededor de 23 mil personas acuden cada año a servicios de urgencias por reacciones adversas relacionadas con estos productos. Aunque muchos se comercializan como opciones para mejorar la salud, no todos cuentan con evidencia científica sólida que respalde sus beneficios.

Especialistas advierten que algunos suplementos disponibles en el mercado contienen ingredientes poco claros o dosis inadecuadas, lo que puede provocar efectos secundarios o interacciones con medicamentos. La falta de regulación estricta en algunos casos aumenta el riesgo para los consumidores.

Por ello, los expertos recomiendan adquirir productos de marcas confiables, revisar certificaciones y evitar fórmulas que no especifiquen claramente sus componentes. También sugieren consultar a un médico antes de iniciar cualquier suplemento, especialmente en personas con enfermedades crónicas o tratamientos en curso.