Nuevos estudios han revelado que plataformas como Instagram y TikTok afectan más el bienestar psicológico de las mujeres que el de los hombres. Esto se debe a la presión social sobre la imagen, la búsqueda de validación externa y el impacto de los algoritmos, que refuerzan estereotipos de género con contenido dirigido según el sexo de los usuarios.

Mientras que a las mujeres se les muestra más contenido relacionado con moda y belleza, a los hombres se les sugieren deportes y actividades agresivas. Esta segmentación influye en la percepción de la autoestima y la identidad de género, exacerbando estándares poco realistas y contribuyendo a la ansiedad y la insatisfacción personal.

Sin embargo, el efecto de las redes sociales también depende del uso que cada persona les dé. Controlar el contenido que consumimos y desarrollar una relación sana con la tecnología es clave para evitar sus efectos negativos. La conversación sobre la salud mental y las plataformas digitales sigue en evolución, pero estos hallazgos abren la puerta a un debate necesario.