La robótica continúa avanzando con máquinas capaces de realizar tareas que anteriormente requerían directamente la intervención humana. Un ejemplo es el RayNex G3, un robot humanoide presentado en Hong Kong que mide aproximadamente 1.70 metros, pesa menos de 60 kilos y puede transportar cargas de hasta 50 kilos.

El dispositivo cuenta con un sistema de inteligencia artificial que le permite recibir instrucciones mediante la voz y controlar sus movimientos para realizar distintas tareas. Sus características buscan convertirlo en una herramienta para actividades que requieren fuerza física y precisión, especialmente en espacios donde trabajar podría representar un riesgo para las personas.

Uno de los principales objetivos de este tipo de tecnología es utilizar robots humanoides en lugares peligrosos o de difícil acceso, como zonas industriales y áreas donde existan riesgos para los trabajadores. El desarrollo del RayNex G3 muestra cómo la inteligencia artificial y la robótica buscan combinar capacidades físicas con sistemas de interacción cada vez más avanzados.