En Estados Unidos, la participación de las madres con hijos pequeños en el mercado laboral ha caído en apenas dos años, pasando del 71% al 68%. En contraste, la de los padres se mantiene prácticamente intacta con un 96%. Esta diferencia ha comenzado a generar debate sobre la falta de condiciones equitativas para ambos géneros dentro del ámbito laboral.
La principal razón detrás de esta baja participación es la reducción drástica del trabajo remoto, lo que obliga a muchas mujeres a elegir entre su carrera y el cuidado de sus hijos. Sectores como minería y manufactura son los más rígidos en este aspecto, y resultan poco inclusivos para quienes buscan un balance entre el empleo y la familia.
Expertos señalan que la ausencia de redes de apoyo sólidas y políticas familiares efectivas provoca que miles de madres no tengan otra opción que abandonar sus empleos. Esto, a largo plazo, no solo afecta su desarrollo profesional, sino también la economía en general, al desaprovechar un enorme potencial de talento.