La llamada basura espacial ya no solo representa un riesgo para satélites, sino también para los aviones comerciales. En Estados Unidos, la Administración Federal de Aviación lanzó una alerta urgente tras detectar que restos de cohetes, principalmente de lanzamientos de SpaceX, han pasado peligrosamente cerca de aeronaves en operación.
Cuando los cohetes se desintegran, miles de fragmentos quedan flotando en la atmósfera y pueden cruzarse con rutas aéreas. Ante este escenario, aerolíneas y pilotos deben extremar precauciones, planear rutas alternativas y estar preparados para reaccionar rápidamente ante la posible presencia de desechos espaciales.
El problema se intensifica porque la cantidad de lanzamientos espaciales crece cada año y se espera que en la próxima década se multiplique. Esto obliga a replantear los protocolos de seguridad aérea y a fortalecer la coordinación entre autoridades aeronáuticas y agencias espaciales para evitar accidentes de gran magnitud.
