Japón se ha consolidado como uno de los países con mayor esperanza de vida en el mundo, registrando cifras récord de personas que superan los 100 años. Este fenómeno ha despertado el interés de la comunidad científica internacional, que busca comprender los factores detrás de una longevidad que no sólo se refleja en años de vida, sino en una calidad de vida notablemente alta.

Entre los hábitos más característicos de la población japonesa destacan una alimentación basada en pescado, vegetales y métodos de cocción suaves, así como la práctica cotidiana de la meditación, la gratitud y el equilibrio emocional. A esto se suman costumbres como caminar diariamente, mantener el orden en los espacios personales y fomentar una conexión constante con la naturaleza.

Especialistas coinciden en que esta combinación de disciplina, alimentación consciente, actividad física moderada y bienestar mental ha sido clave para el envejecimiento saludable. El estilo de vida japonés se perfila así como un referente global para sociedades que buscan modelos sostenibles de salud y bienestar a largo plazo.