Estados Unidos atraviesa una de las tormentas invernales más severas de las últimas décadas, con un saldo preliminar de al menos 10 personas fallecidas. La combinación de nieve intensa, temperaturas extremas y fuertes vientos ha paralizado ciudades enteras y ha puesto en alerta máxima a las autoridades.
Una capa de nieve cubrió amplias regiones del país, derribando árboles, colapsando carreteras y provocando apagones masivos. Más de 800 mil personas permanecen sin electricidad, mientras que los servicios de emergencia trabajan contrarreloj para rescatar a quienes quedaron atrapados por las condiciones climáticas.
Más de 20 estados declararon emergencia, miles de vuelos fueron cancelados y los supermercados se vaciaron en cuestión de horas ante la compra de pánico. La tormenta no solo ha generado pérdidas humanas y económicas, sino que también evidenció la vulnerabilidad de la infraestructura ante eventos climáticos extremos cada vez más frecuentes.
