Nuevas investigaciones sobre nutrición revelan que el orden en que se consumen los alimentos influye directamente en los niveles de glucosa en la sangre. Los especialistas recomiendan comenzar las comidas con fibra y proteínas —como verduras, legumbres o carnes magras— y dejar los carbohidratos para el final, lo que ayuda a evitar picos de azúcar y mejora la digestión.
Además, estudios señalan que beber agua antes de comer y caminar al menos 20 minutos después de las comidas puede reducir de manera natural la concentración de glucosa en la sangre. Estas medidas simples benefician especialmente a personas con resistencia a la insulina o riesgo de diabetes tipo 2.
Los expertos subrayan que no se trata solo de lo que se come, sino de cómo y cuándo se hace. Adoptar pequeños cambios en los hábitos alimenticios y de actividad física puede marcar una gran diferencia en la prevención de enfermedades metabólicas.
