Hace aproximadamente 66 millones de años, un gigantesco asteroide impactó la actual Península de Yucatán y provocó uno de los eventos más devastadores en la historia del planeta. El choque formó el famoso cráter de Chicxulub, considerado la principal evidencia de la extinción masiva de los dinosaurios.
Los científicos explican que el impacto liberó una energía capaz de provocar incendios globales, tsunamis gigantescos, terremotos extremos y enormes nubes de polvo que bloquearon la luz solar durante años. Esto alteró el clima de manera drástica y provocó la desaparición de miles de especies.
Actualmente, una de las huellas más visibles de aquel evento sigue presente en México: el Anillo de Cenotes de Yucatán. Esta formación natural se originó por fracturas generadas tras el impacto y continúa siendo una de las pruebas geológicas más importantes sobre el asteroide que cambió la historia de la vida en la Tierra.
