Un estudio científico analizó a adultos mayores que consumieron cacao de forma controlada durante dos años y encontró una reducción en la inflamación crónica, un factor directamente relacionado con el envejecimiento y las enfermedades cardiovasculares. El hallazgo abre nuevas posibilidades en la investigación sobre longevidad.
Los especialistas aclaran que no se trata de comer chocolate común, sino de consumir compuestos específicos del cacao en dosis concentradas y supervisadas. Estos componentes parecen actuar a nivel celular, ayudando a reducir procesos inflamatorios que dañan progresivamente al organismo.
Aunque no es una cura milagrosa, el estudio muestra que pequeños cambios biológicos pueden tener un impacto significativo en la salud a largo plazo. En la lucha contra el envejecimiento, la ciencia comienza a confirmar que la prevención puede estar en decisiones simples, pero bien fundamentadas.
