Especialistas en salud advierten que no basta con dormir ocho horas si no se mantiene un horario constante de descanso. Respetar la misma hora para acostarse y despertarse todos los días es tan importante como la duración del sueño para conservar una buena salud.

Mantener horarios regulares ayuda a regular el ritmo circadiano, el reloj interno del cuerpo que controla funciones esenciales como la liberación de hormonas, el metabolismo y la actividad cardiovascular. Cuando este ritmo se altera, el organismo pierde estabilidad y se incrementan diversos riesgos para la salud.

Estudios recientes han relacionado los horarios de sueño irregulares con una mayor probabilidad de padecer enfermedades cardiovasculares, obesidad, problemas de salud mental e incluso demencia. La evidencia apunta a que un sueño constante no solo mejora el descanso diario, sino que también actúa como un factor de protección a largo plazo.