Después de los gastos excesivos de diciembre, muchas personas enfrentan la llamada cuesta de enero, un periodo marcado por presión financiera y ajustes en el presupuesto. Especialistas coinciden en que el primer paso para superarla es realizar un diagnóstico realista de los ingresos, gastos y deudas existentes.

Una vez identificado el panorama financiero, se recomienda priorizar compromisos y ajustar el consumo diario, poniendo especial atención en los llamados “gastos hormiga”. Aunque parecen inofensivos, estos pequeños desembolsos constantes pueden drenar el presupuesto mensual sin que se perciba de inmediato.

Buscar ingresos extra puede ser una alternativa útil, siempre que estos recursos se destinen a cubrir prioridades y no a generar nuevos gastos. Con planeación y decisiones conscientes, enero puede convertirse en el punto de partida para fortalecer las finanzas personales durante el resto del año.