Chile atraviesa uno de los episodios más graves de incendios forestales en su historia reciente. Las llamas han dejado al menos 18 víctimas mortales, han devastado barrios completos y han obligado a evacuar a más de 50 mil personas, principalmente en el sur del país.
El fuego ha consumido viviendas, hospitales y vehículos, mientras densas columnas de humo tiñen el cielo de naranja y complican las labores de rescate. Ante la magnitud de la emergencia, el presidente declaró estado de catástrofe y ordenó el despliegue del ejército para apoyar a las brigadas de emergencia.
Las condiciones climáticas extremas han favorecido la rápida propagación de los incendios, con temperaturas que alcanzan los 38 grados centígrados y vientos de hasta 90 kilómetros por hora. El panorama ha sido descrito como uno de los peores veranos en llamas que ha vivido Chile, con consecuencias humanas, ambientales y económicas de gran impacto.
