Un fenómeno poco común está llamando la atención de analistas y demógrafos: cada vez más ciudadanos de Estados Unidos están dejando su país para vivir en el extranjero. Durante el último año, el número de personas que se mudaron fuera superó al de quienes llegaron a territorio estadounidense, algo que no ocurría desde la época de la Gran Depresión.
Muchos de estos ciudadanos buscan mejores condiciones de vida en países europeos como Irlanda, Reino Unido y otras naciones del continente. Tan solo en Irlanda, cerca de 10 mil estadounidenses se mudaron recientemente, casi el doble que el año anterior, lo que refleja un aumento importante en este tipo de migración.
Entre las principales razones que explican este movimiento están el alto costo de vida en Estados Unidos, el acceso a la educación, los gastos en atención médica y la búsqueda de una mayor estabilidad económica y social. Para muchos, emigrar se ha convertido en una alternativa para mejorar su calidad de vida.
