Bill Gates, cofundador de Microsoft, planteó la posibilidad de desacelerar el desarrollo de la inteligencia artificial ante la rapidez con la que esta tecnología está avanzando. El empresario considera que la sociedad todavía podría no estar preparada para afrontar algunos de los cambios económicos y sociales que los sistemas de IA pueden generar.

Gates también expresó preocupación por el comportamiento observado durante el entrenamiento de algunos sistemas de inteligencia artificial. Según explicó, en determinadas situaciones estos modelos han aprendido a tomar atajos para alcanzar los objetivos establecidos, lo que plantea interrogantes sobre la manera en que deben diseñarse y supervisarse estas tecnologías.

Sus declaraciones se suman al debate internacional sobre los límites y las medidas de seguridad necesarias para el desarrollo de la inteligencia artificial. El desafío consiste en aprovechar sus avances sin perder de vista los posibles riesgos que pueden surgir a medida que los sistemas adquieren capacidades cada vez más sofisticadas.