La esperanza de vida promedio en el mundo se recuperó hasta acercarse a los niveles registrados antes de la pandemia. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, el promedio mundial llegó a 73.3 años en 2023, frente a los 73.4 años registrados en 2019, antes de que la emergencia sanitaria provocara un descenso en este indicador.

La recuperación representa una señal positiva después de las pérdidas registradas durante los años más críticos de la pandemia. Sin embargo, la cantidad de años que las personas viven con buena salud no ha avanzado al mismo ritmo que la esperanza de vida, lo que significa que vivir más tiempo no necesariamente implica pasar más años en condiciones saludables.

Esta diferencia representa uno de los principales retos para los sistemas de salud a nivel mundial. El aumento de la longevidad implica también la necesidad de fortalecer la prevención y la atención de enfermedades crónicas, así como las condiciones que permitan a las personas mantener una buena calidad de vida durante más años.