China volvió a llamar la atención del mundo con el lanzamiento de la misión Shenzhou-23, que despegó rumbo a la estación espacial Tiangong con tres astronautas a bordo. El objetivo principal es estudiar cómo reacciona el cuerpo humano tras largos periodos fuera de la Tierra.
Por primera vez, científicos chinos planean mantener a uno de sus astronautas durante un año completo en el espacio. Durante ese tiempo analizarán efectos como pérdida de masa ósea, desgaste muscular, alteraciones del sueño, fatiga mental y exposición prolongada a radiación espacial.
La misión también probará sistemas de reciclaje de agua, oxígeno y protocolos médicos para futuras expediciones espaciales. Expertos consideran que estos estudios serán fundamentales para avanzar hacia posibles viajes tripulados a la Luna y Marte en los próximos años.
