Una familia de aproximadamente 100 integrantes decidió construir un edificio de 15 pisos en China con el objetivo de vivir en comunidad, fortalecer la cercanía entre generaciones y preservar sus tradiciones.

El proyecto comenzó en 2016 y actualmente alberga a cuatro generaciones de la misma familia. La construcción no tuvo fines comerciales, sino que fue diseñada para facilitar la convivencia diaria y el apoyo mutuo entre sus miembros.

Durante celebraciones importantes como el Año Nuevo Lunar, el edificio se convierte en un punto de reunión donde todos los integrantes participan en actividades tradicionales. La organización interna se mantiene sin administración externa, ya que las decisiones se toman en reuniones familiares.

Los gastos del inmueble se acuerdan colectivamente y se reparten entre los integrantes. Para la familia, este modelo de vida representa una forma de mantener la unidad y conservar sus costumbres a lo largo del tiempo.