Dormir menos de seis horas por noche en la mediana edad no es un hábito inofensivo. Un estudio internacional publicado en Nature Communications señala que mantener un patrón de sueño corto se asocia con un aumento de hasta 30 por ciento en el riesgo de desarrollar demencia.
La investigación siguió a más de 8 mil adultos durante un periodo de 25 años. Los resultados mostraron que quienes dormían seis horas o menos de manera persistente a los 50, 60 y 70 años presentaron mayor probabilidad de deterioro cognitivo en comparación con quienes mantenían un descanso adecuado.
Especialistas advierten que el sueño cumple una función esencial en la salud cerebral, ya que durante el descanso se activan procesos de reparación y limpieza de toxinas. Por ello, recomiendan priorizar hábitos de sueño saludables como parte de la prevención a largo plazo.
