El trabajo por cuenta propia se ha consolidado como uno de los principales motores del mercado laboral en México. Tan solo en el último año, más de 557 mil personas se incorporaron al autoempleo, una tendencia que refleja cambios profundos en la dinámica del empleo en el país.
Especialistas advierten que este crecimiento no responde únicamente al espíritu emprendedor, sino también a una desaceleración del empleo formal, derivada del bajo crecimiento económico y la caída en la inversión. Ante la falta de oportunidades estables, millones de personas optan por generar sus propios ingresos.
Si bien el autoempleo ofrece flexibilidad y autonomía, también implica riesgos importantes. La mayoría de quienes trabajan por cuenta propia carecen de seguridad social, acceso a servicios médicos y mecanismos de ahorro para el retiro, lo que los deja en una situación de vulnerabilidad a largo plazo.
Frente a este escenario, el Instituto Mexicano del Seguro Social impulsa un esquema de afiliación para personas trabajadoras independientes, que permite acceder a atención médica, prestaciones y protección para la jubilación. La medida busca cerrar la brecha de protección social y responder a una realidad laboral cada vez más marcada por la informalidad y el trabajo independiente.
