Uno de los mitos más extendidos es que todas las personas deben tomar ocho vasos de agua al día. Especialistas aclaran que la cantidad de líquido necesaria varía según el tamaño corporal, el nivel de actividad física, la alimentación y el clima, por lo que no existe una cifra universal válida para todos.
Otro error común es pensar que solo hay que beber agua cuando aparece la sed. En realidad, cuando el cuerpo siente sed ya existe un nivel inicial de deshidratación, lo que puede afectar la energía, la concentración y el rendimiento físico. Mantener una hidratación constante es clave para el buen funcionamiento del organismo.
También es falso que el café o el té deshidraten. Aunque contienen cafeína, están compuestos principalmente de agua y contribuyen a la hidratación diaria. Los expertos señalan que hidratarse no es solo beber más líquidos, sino saber cuándo, cuánto y cómo hacerlo para mantener el equilibrio del cuerpo.
