En 2022, una de cada ocho personas en el mundo vivía con obesidad, una cifra que refleja la magnitud de un problema de salud pública global. Desde 1990, la obesidad se ha duplicado entre los adultos y se ha cuadruplicado entre los adolescentes, mostrando una tendencia alarmante en todas las regiones del planeta.

Según la Organización Mundial de la Salud, el 43% de los adultos tiene sobrepeso y el 16% ya se encuentra en condición de obesidad. Estas cifras no solo representan un riesgo para la calidad de vida, sino también un fuerte impacto para los sistemas de salud, que deben atender enfermedades asociadas como diabetes, problemas cardiovasculares y trastornos metabólicos.

El panorama es aún más preocupante en la población infantil y adolescente, donde más de 390 millones de menores presentan sobrepeso a nivel mundial. Especialistas advierten que, sin cambios en la alimentación, el estilo de vida y las políticas de prevención, esta crisis seguirá creciendo en las próximas décadas.