Un estudio reciente reveló que tan solo cinco minutos diarios de ejercicio intenso pueden reducir en un 10% el riesgo de muerte prematura. Este hallazgo rompe con la idea de que se necesitan largas horas en el gimnasio para obtener beneficios reales para la salud.
Pequeños esfuerzos cotidianos son suficientes para combatir el sedentarismo y generar cambios positivos en el cuerpo. Actividades breves pero intensas ayudan a fortalecer el corazón, disminuir la presión arterial y mantener estables los niveles de azúcar en la sangre.
Especialistas destacan que lo importante es la constancia y no la duración extrema de la actividad física. Integrar algunos minutos de movimiento al día puede marcar una diferencia significativa en la calidad y expectativa de vida.
